Una reforma que ignora la realidad del primer ciclo de Educación Infantil

La Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza (FSIE) considera positivo cualquier avance dirigido a mejorar la calidad educativa y las condiciones laborales de las profesionales del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años).

No obstante, a falta de que el Ministerio de Educación publique un texto oficial que permita conocer el contenido definitivo de la reforma, y ante las informaciones que se han trasladado públicamente en los últimos días, FSIE considera imprescindible realizar una primera valoración.

Precisamente la ausencia de un documento oficial conocido por todo el sector evidencia una preocupante falta de transparencia. No resulta razonable anunciar públicamente una reforma de esta trascendencia antes de abrir un verdadero proceso de diálogo con todas las organizaciones sindicales representativas y con las organizaciones empresariales afectadas.

Las reformas de esta importancia no pueden construirse sobre anuncios, filtraciones o acuerdos parciales. Los profesionales y las escuelas infantiles tienen derecho a conocer el contenido íntegro de la propuesta antes de que se presente como un éxito sindical o como una decisión prácticamente cerrada.

Resulta profundamente preocupante que una propuesta que modifica de forma tan importante la organización del primer ciclo de Educación Infantil haya sido presentada sin un verdadero proceso de diálogo con todos los agentes representativos. No se ha contado con todas las organizaciones sindicales del sector ni se ha abierto un proceso de trabajo serio con las organizaciones empresariales que deberán hacer posible su aplicación.

Además, el primer ciclo de Educación Infantil presenta una realidad extraordinariamente diversa. Conviven centros privados, escuelas infantiles de gestión indirecta y diferentes modelos de financiación desarrollados por las comunidades autónomas y las administraciones locales. Precisamente por ello, cualquier reforma exige un estudio técnico, jurídico y económico previo que permita garantizar su viabilidad.

Desde FSIE preocupa especialmente que algunas organizaciones sindicales estén presentando esta iniciativa como una gran conquista para las trabajadoras cuando todavía se desconoce el contenido definitivo de la norma y, sobre todo, sin explicar cómo se financiará su aplicación ni cuáles pueden ser sus consecuencias sobre el empleo y la sostenibilidad de los centros.

El sindicalismo responsable no consiste únicamente en reclamar mejoras. Consiste también en garantizar que esas mejoras puedan hacerse realidad sin poner en riesgo los puestos de trabajo de las propias profesionales.

Resulta igualmente llamativo que quienes afirman representar al conjunto de los trabajadores del sector parezcan conformarse con celebrar anuncios sin exigir simultáneamente las garantías necesarias para que esas mejoras beneficien realmente a todas las trabajadoras.

Las profesionales del primer ciclo de Educación Infantil afiliadas a esas organizaciones también merecen que sus representantes defiendan un modelo de financiación que haga posible implantar las mejoras anunciadas sin comprometer la estabilidad de sus centros ni la continuidad de sus puestos de trabajo.

Las trabajadoras tienen derecho a exigir a cualquier organización sindical una defensa integral de sus intereses y no únicamente la celebración de anuncios cuyo impacto real todavía se desconoce.
FSIE considera que el verdadero éxito sindical no consiste en anunciar una reducción de ratios. El verdadero éxito será conseguir que esa reducción pueda aplicarse con financiación suficiente, sin destruir empleo, sin poner en riesgo la viabilidad de las escuelas infantiles y sin trasladar el coste a las familias.

Por ello, FSIE reclama:

  • La publicación inmediata del texto oficial de la propuesta para que pueda ser conocido y analizado por todo el sector.
  • La apertura de una mesa de diálogo con todas las organizaciones sindicales y empresariales representativas.
  • Un estudio económico independiente que determine el coste real de la implantación de las nuevas ratios.
  • Un modelo de financiación suficiente que garantice la sostenibilidad de las escuelas infantiles y el mantenimiento del empleo.
  • Que cualquier mejora se diseñe desde el consenso, el rigor técnico y la viabilidad, y no desde anuncios políticos o planteamientos de carácter preelectoral.

Las profesionales de la Educación Infantil necesitan certezas, no titulares. Necesitan reformas viables, no promesas. Y necesitan organizaciones sindicales que defiendan todos sus intereses, no solo aquellos que resultan más rentables desde el punto de vista político.

Más diálogo. Menos sectarismo. Más rigor. Menos anuncios. Ese es el camino para construir una Educación Infantil de calidad y proteger a quienes trabajan cada día en ella.

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